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Análisis

Hacen del arte un nuevo espacio para desarrollar tecnología

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Con mayor frecuencia los artistas modernos buscan nuevas maneras de expresar sus emociones y pensamientos a través de sus obras. Ante esta necesidad, imaginan cuáles podrían ser los recursos que los ayudarían a completar su labor creativa, por lo cual fusionan constantemente el arte con recursos tecnológicos.

Por ejemplo, Daniel Canogar, creativo madrileño nacido en 1964 y con estudios en Ciencias de la Imagen. Utiliza como medio de expresión el cuerpo humano, el cual afirma está inmerso en el temor que representa abrirse al mundo de la tecnología.

De acuerdo con los críticos, el enfoque de Canogar es convertir su arte en un medio para mostrar la dificultad de procesar nuestra existencia en la época actual, misma que el artista califica como compleja y confusa debido a la rapidez con la cual se construyen nuevos recursos de comunicación.

Su trabajo se nutre de la fotografía, la luz, el arte plástico y la electrónica pues indica “existe un diálogo silencioso entre el ser humano y la tecnología. A mí este tema me eligió”.

Aquí un video que recorre sus obras más importantes:

Otro personaje que ha conseguido ganarse un lugar en el medio del arte tecnológico y las instalaciones es el escocés Douglas Gordon, quien a sus 30 años ya era reconocido mundialmente por sus obras que manipulan la percepción visual.

En este caso, el creativo utiliza recursos tecnológicos de iluminación poco comunes y los entremezcla continuamente con producciones clásicas de Hollywood para crear emociones, algo poco común para la década de los 90´s —que fue cuando el artista realizó sus trabajos más memorables—. El trabajo más recordado es la instalación 24 horas de Psicosis de 1993.

En este montaje Gordon ubicó una pantalla de cine en medio de una sala casi oscura, donde proyectó el film Psicosis de Alfred Hitchcock sin sonido y ralentizado a tal punto que la proyección completa duraba un día completo.

La muestra cuadro por cuadro convirtió a la película en una secuencia que producía sensaciones corporales extrañas mientras los asistentes contemplaban la pantalla y se movían alrededor de las imágenes.

Un ejemplo:

La triada la cierra Peter Kogler, un artista austriaco pionero en el uso de computadoras para crear diversas escenificaciones virtuales basadas en un modo de expresión soportado por tecnologías de la información, música, iluminación, animación y arquitectura cinematográfica.

Comenzó a experimentar a principios de la década de los 70’s y dio un cambio radical veinte años más tarde, cuando comenzaron a comercializarse las computadoras.

En ese entonces, Kogler realizó un trabajo profundo con ayuda de Cave (Cueva con un entorno automático y virtual), una habitación abierta en uno de sus lados. En ella se proyectan imágenes digitales en tres dimensiones que se realzan con un sistema de lentes que deben llevar puestos los espectadores.

La idea esencial es modificar el espacio expositivo para abrir nuevos campos de oportunidad  a la tecnología aplicada al arte, la pintura digital y la comunicación. Las texturas orgánicas creadas por Kogler cubren paredes, techos y fachadas creando entornos únicos con simbolismos representados por figuras abstractas, imágenes de hormigas, tubos y cerebros.

A continuación una de sus obras:

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